Etimología
En la antiguedad, un leopardo puede creerse entre un hibrido de un león y una pantera, como es reflejado sobre su nombre, lo cual tiene la composición griega de λέων leōn (leon) y πάρδος pardos (pantera macho). La palabra griega es relacionado por el Snscrito पृदाकु pṛdāku (serpiente, tigre, pantera) y probablemente es derivado por la lengua mediterránea, tanto como el egipcio.
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El LEOPARDO tiene la cabeza grande y redondeada, el hocico poco prominente, el cuello cortísimo, el cuerpo robusto, el aspecto del tronco delgado y flexible en su conjunto; las patas presentan una altura y robustez de tipo medio y terminan en pies anchos y redondeados. El color predominante en el pelaje es el amarillo rojizo pálido, más oscuro en el dorso, y claro, casi blanco y relativamente más largo, en las partes inferiores y anteriores; presenta, además, unas características rayas y manchas negras sobre la cara, y el resto del cuerpo está también densamente cubierto de manchitas negras, llenas y redondas, cuyo tamaño varía desde el de un guisante al de una nuez. En la parte superior del dorso y a los lados del tronco, algunas de estas manchas presentan el aspecto de anillos abiertos o cerrados.
La cola, cubierta también de manchas, es de color blancuzco por la parte inferior. Las orejas son de color gris negro en la parte externa, con una gran mancha blanquecina en su terminación; el ojo tiene el iris amarillo verdoso y la pupila redonda. En la coloración del pelaje los machos casi no se diferencian de las hembras, ni los viejos de los adultos; sin embargo, hay individuos más oscuros, otros que tienen un color de fondo casi blanco y muchos que, por un difundido fenómeno de melanismo, son casi del todo negros: estos últimos son comunmente llamados "panteras de la Sonda" o más bien "panteras negras" o "leopardos negros". Estos individuos negros, no muy distintos a nuestros gatos de igual color y cuyas manchas se notan tan sólo cuando la luz les da de un modo particular, viven generalmente en la península malaya, archipiélago de la Sonda y, a veces, en las regiones situadas más al norte de estas zonas.
Todos estos felinos se parecen en carácter y hábitos, y sólo presentan alguna diferencia en la fuerza y en la robustez del cuerpo. Unos prefieren dar caza a animales salvajes pequeños y a los domésticos también menores, otros persiguen la fauna salvaje mayor y los animales domésticos de cualquier clase, y a veces atacan incluso al hombre, cuya presencia, sin embargo, procuran siempre evitar: en resumen, se puede decir que son los félidos más parecidos al tigre.
Los leopardos son fantásticos y poderosos gatos gigantes que están muy relacionados con los leones, tigres y jaguares. Viven en el África subSahariana, Nordeste de África, Centro de Asia, India y China. Muchas de las poblaciones de leopardos están en peligro de extinción, sobre todo las que se encuentran fuera de África.
El leopardo es tan fuerte, y se encuentra tan cómodo en los árboles, que suele subir sus víctimas a tirones hasta el árbol y matarlos sobre las ramas. Subiendo estos cuerpos de sus víctimas a los árboles, espera mantener la comida a distancia de carroñeros como las hienas. Desde los árboles también son capaces de cazar. En la noche, también suele cazar. Captura antílopes, cerdos y ciervos haciendo movimientos furtivos entre la alta hierva. Cuando se encuentra con asentamientos humanos, los leopardos suelen atacar a los perros y de vez en cuando, algún humano.
Son fantásticos nadadores, y lo demuestran cazando peces de los que aveces se alimenta. Las hembras pueden tener crías en cualquier época del año, y suelen tener dos. La madre suele esconderlos en un lugar seguro hasta que alcanzan la edad suficiente como para comenzar el aprendizaje. Las crías viven con sus madres unos dos años. Aparte de estos, los leopardos son animales solitarios. La mayoría de los leopardos visten negros círculos que los distinguen. Otra variedad de color es el negro, por que sus manchas son muy difíciles de distinguir. Se le suele llamar pantera negra.
Distribución
El área de dispersión del leopardo es muy vasta: comprende casi toda Africa, al sur del Sahara, y gran parte de Asia, desde el Cáucaso a la región del río Amur, y de Siberia a Java; pero no se le encuentra nunca en los territorios septentrionales ni en las grandes llanuras tibetanas.
A primera vista, el pelaje del leopardo puede aparecer demasiado vistoso para un animal que debe sorprender a su presa mediante emboscadas prolongadas y pacientes entre matorrales y bosques. Pero no es así, los cazadores, que conocen bien las localidades en que viven, saben lo adecuados que son tales colores, sin duda los más aptos para ocultarse entre las rocas y la vegetación. El leopardo es común en todos los bosques de alto arbolado, más o menos espesos; huye de las llanuras herbáceas, aunque a veces se le encuentra en la estepa; en las regiones agrícolas se establece a menudo en los campos y en las plantaciones, o bien en los bosquecillos de arbustos. Vive asimismo a gusto en la montaña, donde las altas hierbas le ofrecen muy buenos escondites y la ocasión de cazar diversas y abundantes presas. En Etiopía este felino vive en zonas comprendidas entre los 2000 y 3000 m, y suele establecer su guarida cerca de los lugares habitados por el hombre, donde luego llevará a cabo sus rapiñas.
Reproducción
Al iniciarse la primavera comienza para el leopardo el período del celo: varios machos se reúnen entonces en un mismo lugar y se ponen a maullar como los gatos, aunque con voz más aguda y fuerte, empeñándose luego en combates feroces. En los animales en cautividad se ha observado que la gestación dura noventa días, transcurridos los cuales nacen de tres a cinco pequeños, que abren los ojos al décimo día de vida. Estos cachorros son animalitos graciosos, revestidos de un pelaje suave y de dibujo muy bello. En esta época son inofensivos; juegan entre sí y también con la madre, que los cuida con gran afecto y que, en caso de necesidad, los defiende valientemente. Estando en libertad, la madre esconde su prole en el hueco de una roca, en medio de las raíces de los árboles o bien en los matorrales más espesos; pero apenas los pequeños han alcanzado el tamaño de un gato doméstico robusto, se los lleva consigo en sus cacerías. En el período de la lactancia la hembra se vuelve ferocísima y siembra un verdadero terror; ataca y mata con increíble audacia a todos los animales que encuentra, pero con tal astucia que difícilmente se deja sorprender, ya sea sola o en compañía de su prole.
Se conoce a este felino como un maestro en el arte de atrapar monos: se tiende en tierra fingiéndose muerto para que los monos se le acerquen, primero cautos y miedosos, y después con mayor confianza; cuando al fin se ponen a jugar con el cuerpo del leopardo falsamente muerto, éste se lanza sobre ellos, matando a gran número y devorando a los más rollizos.
Cualquier presa es apetecible para el leopardo, que en la caza suele mostrarse implacable. Mata, en efecto, más animales de los que necesita para alimentarse, hábito ciertamente demostrativo de su ferocidad.
http://es.wikipedia.org/wiki/Panthera_pardus
http://www.estudiantes.info/ciencias_naturales/leopardo.htm
http://www.zoowebplus.com/animales/?animal=leopardo